Qué es el dolor crónico
El dolor agudo es una alarma: algo se lastimó y el cuerpo avisa. Cumple su función y se apaga cuando el tejido se repara. El dolor crónico es otra cosa. Cuando un dolor se sostiene más allá de tres meses, deja de ser solo una alarma y se convierte en un cuadro con reglas propias: el sistema nervioso se vuelve más sensible, el umbral baja, y estímulos que antes no dolían ahora sí. A eso se suma un círculo que se cierra solo: el dolor lleva a moverse menos, moverse menos debilita los músculos, la debilidad sobrecarga la articulación, y el dolor aumenta. Y en el medio, el sueño se rompe.
Las causas musculoesqueléticas más frecuentes son la artrosis de rodilla, cadera, hombro o manos, los cuadros de columna con hernia de disco, canal estrecho o desgaste de las pequeñas articulaciones, las tendinopatías que no cierran, y las lesiones antiguas que dejaron una zona que nunca volvió a ser la misma.
Las señales de que el dolor ya es crónico:
- Duele todos los días, o casi, aunque varíe la intensidad.
- Dormís peor y te levantás cansado.
- Tomás medicación de manera habitual, no ocasional.
- Dejaste actividades que antes hacías sin pensar.
- Cambió tu humor y tu energía.
Cuándo conviene consultar
Conviene consultar cuando ya pasaste por varios profesionales, cuando el dolor tiene nombre, artrosis, hernia, tendinopatía, pero el tratamiento no cambió nada, cuando la medicación diaria ya te preocupa, o cuando sentís que cada consulta trata el síntoma y nadie mira el caso completo.
También conviene consultar cuando el dolor te limita en cosas concretas: caminar una cuadra más, subir una escalera, levantar a un nieto, dormir de corrido.
Y hay situaciones en las que la evaluación sirve para decir que no. Si el dolor no tiene una causa musculoesquelética identificable, por ejemplo un dolor generalizado sin lesión de tejido, un dolor de origen nervioso central o un dolor de causa oncológica, la clínica no es el lugar indicado, y se orienta a la especialidad que corresponde. Y si hay signos de alarma como fiebre, pérdida de peso sin explicación o un dolor nocturno que empeora sin pausa, lo primero es un estudio urgente, no un protocolo.
Cómo lo evalúa el equipo médico
La primera consulta es una evaluación, no un tratamiento. Tiene tres partes:
- Historia clínica. Un mapa del dolor: dónde, desde cuándo, cómo evolucionó, qué lo empeora y qué lo alivia. Cómo dormís, qué medicación tomás, qué tratamientos hiciste y qué resultado tuvieron.
- Estudios. Las imágenes de la zona que duele y un laboratorio reciente, que muestra inflamación de bajo grado y el estado metabólico general, dos factores que condicionan cualquier tratamiento.
- Examen físico. Identificar de qué tejido viene el dolor, articulación, tendón, columna o músculo, y medir movilidad, fuerza y puntos de dolor.
Con eso, el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo, y en ese caso, cuál. Ese paso intermedio es lo que evita que la decisión dependa de una sola persona.
Qué opciones existen
Hay que decirlo completo, no solo la parte que nos toca.
Lo que se hace habitualmente. Analgésicos, antiinflamatorios y medicación para el dolor de origen nervioso, que alivian pero rara vez resuelven. Kinesiología y ejercicio, que son parte de cualquier plan serio. Infiltraciones, bloqueos y radiofrecuencia en unidades de dolor, que actúan sobre la conducción del dolor. Apoyo psicológico cuando el dolor ya afectó el ánimo. Todo tiene su lugar.
Lo que hace la clínica. Cuando hay un origen musculoesquelético identificable y lo habitual ya no alcanza, el equipo propone un protocolo de medicina regenerativa: procedimientos ambulatorios y mínimamente invasivos, orientados a la inflamación y al entorno del tejido que origina el dolor, con terapias de soporte como la oxigenoterapia hiperbárica y la sueroterapia, que además trabajan sobre la inflamación de bajo grado, el descanso y la energía. El protocolo se diseña para cada caso y se sigue con controles programados.
La cirugía. En algunos casos la causa del dolor tiene una solución quirúrgica clara, como una prótesis en una articulación destruida o una descompresión en una columna con déficit neurológico. Cuando es así, se deriva y se dice con claridad.
Qué esperar
El dolor crónico no se instaló en un día y no se va en uno. Los resultados dependen de la causa, del tiempo de evolución, de la edad y de cuánto participe la persona con el movimiento, el sueño y el peso. Por eso la evaluación es el primer paso y no un trámite: es lo que permite decir qué es razonable esperar en cada caso, y cuándo la clínica no es el lugar indicado.
Si querés que el equipo médico mire tu caso, escribinos por WhatsApp con tus estudios a mano. La sede está en Nordelta, a veinticinco minutos de Capital.