Qué es la artrosis de cadera
La cadera es una articulación de bola y cavidad: la cabeza del fémur encaja en una cavidad de la pelvis, y las dos superficies están cubiertas por cartílago. Con los años, la genética, el sobrepeso, una forma de la articulación que no fue perfecta desde la juventud o lesiones antiguas, ese cartílago se gasta. El hueso queda expuesto, se inflama, forma pequeños salientes y la articulación pierde movimiento. Eso es la coxartrosis.
Los síntomas más frecuentes son fáciles de reconocer, aunque a veces engañan:
- Dolor en la ingle, que a veces se siente en el muslo o incluso en la rodilla, y confunde.
- Dolor al levantarse de una silla o al bajar del auto, que mejora al dar unos pasos.
- Dificultad para ponerse las medias, cortarse las uñas del pie o cruzar la pierna.
- Rigidez al empezar a moverse a la mañana.
- Con el tiempo, cojera y pasos más cortos.
Muchas personas pasan meses tratando la espalda o una supuesta tendinitis antes de que alguien mire la cadera. El dolor en la ingle que empeora al caminar es la pista que no hay que dejar pasar.
Cuándo conviene consultar
Conviene consultar cuando el dolor ya está cambiando lo que hacés: acortás las caminatas, evitás escaleras, dormís de un solo lado, dejaste el deporte o cada vez te cuesta más calzarte.
También conviene consultar si ya hiciste kinesiología, tomaste medicación o te infiltraron, y el alivio duró unas semanas antes de que todo volviera. Ese es exactamente el punto donde tiene sentido evaluar otra cosa.
Y hay un caso en el que la evaluación sirve para decir que no: cuando el espacio articular desapareció por completo, la cabeza del fémur perdió su forma redonda o hay una necrosis avanzada del hueso. En esa situación la prótesis es la opción con mejor resultado, y se informa con claridad. La persona se lleva una opinión honesta en lugar de un tratamiento que no le va a servir.
Cómo lo evalúa el equipo médico
La primera consulta es una evaluación, no un tratamiento. Tiene tres partes:
- Historia clínica. Desde cuándo duele, dónde exactamente, qué lo empeora, si hubo lesiones o displasia en la infancia, qué tratamientos ya se hicieron y qué resultado tuvieron.
- Estudios. Radiografía de pelvis de frente, de pie, que muestra el espacio articular de las dos caderas y la forma de la cabeza del fémur. Resonancia magnética si existe, que muestra el cartílago, el labrum y el estado del hueso debajo del cartílago.
- Examen físico. Movilidad de la cadera, en especial la rotación interna, que es la primera que se pierde. Marcha, fuerza de los glúteos, y las maniobras que separan un dolor de cadera de uno de columna.
Con eso, el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo, y en ese caso, cuál. Ese paso intermedio es lo que evita que la decisión dependa de una sola persona.
Qué opciones existen
Hay que decirlo completo, no solo la parte que nos toca.
Lo que se hace habitualmente. Analgésicos y antiinflamatorios, que alivian pero no cambian el proceso. Kinesiología para fortalecer los glúteos y mantener el movimiento, útil en cualquier etapa. Bajar de peso cuando corresponde, que reduce la carga sobre la articulación. Un bastón en la mano contraria, que descarga la cadera más de lo que la gente cree. Infiltraciones guiadas por ecografía con corticoides o ácido hialurónico, porque la cadera es profunda y no se infiltra a ciegas.
Lo que hace la clínica. Cuando esas opciones ya no alcanzan y todavía no es momento de una prótesis, el equipo propone un protocolo de medicina regenerativa: procedimientos ambulatorios y mínimamente invasivos, orientados a la inflamación y al entorno del tejido articular, con terapias de soporte que preparan el terreno, como la oxigenoterapia hiperbárica y la sueroterapia. El protocolo se diseña para cada caso y se sigue con controles programados.
La cirugía. La prótesis total de cadera es una de las cirugías con mejor resultado de la ortopedia cuando está bien indicada. La discusión no es «cirugía sí o cirugía no», sino en qué momento, y qué se puede hacer antes de llegar ahí.
Qué esperar
Los resultados dependen del grado de desgaste, de la forma de la articulación, de la edad, del peso y de cuánto se acompañe el protocolo con el trabajo muscular. Por eso la evaluación es el primer paso y no un trámite: es lo que permite decir qué es razonable esperar en cada caso, y cuándo no vale la pena intentarlo.
Si querés que el equipo médico mire tu caso, escribinos por WhatsApp con tus estudios a mano. La sede está en Nordelta, a veinticinco minutos de Capital.