Qué es la artrosis de hombro
El hombro es la articulación entre la cabeza del húmero y una cavidad poco profunda del omóplato, con cartílago en las dos superficies. Como la cavidad es chica, la estabilidad depende de los tendones del manguito rotador, que la rodean y la centran. La artrosis, u omartrosis, es el desgaste de ese cartílago. Es menos frecuente que en la rodilla o la cadera, y cuando aparece suele tener una causa: una rotura antigua del manguito que dejó la cabeza mal centrada, luxaciones repetidas en la juventud, una fractura previa, o simplemente los años y la genética.
Los síntomas más frecuentes:
- Dolor profundo en el hombro, que empeora con el uso y de noche.
- Pérdida de movimiento: cuesta levantar el brazo, peinarse, alcanzar el estante alto o abrocharse por atrás.
- Crujidos o sensación de roce al mover el brazo.
- Rigidez matinal que cede al empezar a moverse.
- Con el tiempo, debilidad y pérdida de volumen en los músculos de la zona.
Se confunde con una tendinitis del manguito y con el hombro congelado, y muchas veces convive con ellos. Esa mezcla es la que hace que la evaluación tenga que mirar el cuadro completo.
Cuándo conviene consultar
Conviene consultar cuando el dolor de hombro lleva meses, cuando te despierta de noche o no podés dormir de ese lado, cuando dejaste de hacer cosas cotidianas por el brazo, o cuando los antiinflamatorios se volvieron parte de la rutina.
También conviene consultar si ya hiciste kinesiología, tomaste medicación o te infiltraron, y el alivio duró unas semanas antes de que todo volviera. Ese es exactamente el punto donde tiene sentido evaluar otra cosa.
Y hay dos situaciones en las que la evaluación sirve para decir que no. La primera es el desgaste avanzado: cabeza del húmero deformada, espacio articular desaparecido o rotura masiva del manguito con la cabeza ascendida. Ahí la prótesis es lo indicado y se informa con claridad. La segunda es el hombro congelado puro, sin desgaste: ese cuadro se trabaja con kinesiología y tiempo, y no necesita un protocolo.
Cómo lo evalúa el equipo médico
La primera consulta es una evaluación, no un tratamiento. Tiene tres partes:
- Historia clínica. Desde cuándo duele, si hubo luxaciones, fracturas o un deporte con el brazo por encima de la cabeza, qué lo empeora, qué tratamientos ya se hicieron y con qué resultado.
- Estudios. Radiografías de frente y de perfil, que muestran el espacio articular, los salientes de hueso y si la cabeza del húmero está centrada o ascendida. Resonancia magnética si existe, que muestra el cartílago, los tendones del manguito y el labrum.
- Examen físico. Movilidad activa y pasiva, que distingue una limitación por dolor de una por rigidez. Fuerza de cada tendón del manguito. Maniobras que reproducen el dolor.
Con eso, el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo, y en ese caso, cuál. Ese paso intermedio es lo que evita que la decisión dependa de una sola persona.
Qué opciones existen
Hay que decirlo completo, no solo la parte que nos toca.
Lo que se hace habitualmente. Analgésicos y antiinflamatorios, que alivian pero no cambian el proceso. Kinesiología para mantener la movilidad y fortalecer los músculos que centran la cabeza del húmero, útil en cualquier etapa. Adaptar las actividades que llevan el brazo por encima de la cabeza. Infiltraciones con corticoides, que desinflaman por poco tiempo, o con ácido hialurónico, de efecto variable.
Lo que hace la clínica. Cuando esas opciones ya no alcanzan y todavía no es momento de una prótesis, el equipo propone un protocolo de medicina regenerativa: procedimientos ambulatorios y mínimamente invasivos, orientados a la inflamación y al entorno del tejido articular y tendinoso, con terapias de soporte que preparan el terreno, como la oxigenoterapia hiperbárica y la sueroterapia. El protocolo se diseña para cada caso y se sigue con controles programados.
La cirugía. La artroscopía tiene un lugar en casos seleccionados, y la prótesis de hombro, anatómica o invertida según el estado del manguito, tiene buenos resultados cuando está bien indicada. La discusión no es «cirugía sí o cirugía no», sino en qué momento, y qué se puede hacer antes de llegar ahí.
Qué esperar
Los resultados dependen del grado de desgaste, del estado del manguito rotador, de la edad, de la demanda que tenga el brazo en el trabajo o el deporte y de cuánto se acompañe el protocolo con el trabajo muscular. Por eso la evaluación es el primer paso y no un trámite: es lo que permite decir qué es razonable esperar en cada caso, y cuándo no vale la pena intentarlo.
Si querés que el equipo médico mire tu caso, escribinos por WhatsApp con tus estudios a mano. La sede está en Nordelta, a veinticinco minutos de Capital.