Tendinopatías crónicas

Tendinopatías crónicas: la tendinitis que vuelve cada vez que retomás la actividad.

Cuando un tendón duele durante meses, ya no es una tendinitis en el sentido de una inflamación aguda: es un tendón que cambió su estructura y no termina de repararse. Acá explicamos qué pasa en el hombro, el codo, la rodilla y el Aquiles, cuándo conviene consultar y qué opciones existen.

Consultorio de evaluación de Clínica Feleder en Nordelta

Qué es una tendinopatía crónica

Un tendón es la cuerda que une el músculo al hueso. Cuando se lo carga más de lo que puede reparar, por repetición, por un cambio brusco de actividad, por la edad o por una técnica deficiente, sus fibras se desorganizan, aparecen pequeñas roturas y el tejido se engrosa y se vuelve doloroso. En la etapa aguda hay inflamación y se llama tendinitis. Cuando dura meses, el proceso es otro: degeneración del tendón, o tendinosis. Por eso el término correcto es tendinopatía, y por eso los antiinflamatorios ayudan tan poco en esa etapa.

Las cuatro zonas que más se consultan:

  • Hombro. Los tendones del manguito rotador, sobre todo el supraespinoso. Duele al levantar el brazo, al dormir de ese lado y al abrocharse por atrás.
  • Codo. La epicondilitis o codo de tenista, por fuera, y la epitrocleítis o codo de golfista, por dentro. Duele al agarrar, al girar una llave o al levantar una taza.
  • Rodilla. El tendón rotuliano, debajo de la rótula. Duele al saltar, al bajar escaleras y al agacharse. Frecuente en deportes de salto y en corredores.
  • Aquiles. Dolor y rigidez en la parte de atrás del tobillo, sobre todo en los primeros pasos de la mañana.

Cuándo conviene consultar

Conviene consultar cuando el dolor lleva meses, cuando aparece cada vez más temprano en la actividad, cuando ya no es solo al hacer deporte sino también en tareas cotidianas, o cuando el ciclo de reposo, mejora, retomar y volver a doler se repitió varias veces.

También conviene consultar si ya hiciste kinesiología, ondas de choque o infiltraciones y el alivio no se sostuvo. Ese es exactamente el punto donde tiene sentido evaluar otra cosa.

Y hay dos situaciones en las que la evaluación sirve para decir que no. La primera es la rotura completa del tendón, sobre todo del Aquiles o del manguito rotador en una persona activa: ahí la cirugía suele ser lo indicado y se deriva. La segunda es la tendinitis reciente, de pocas semanas: en general alcanza con el tratamiento habitual y un plan de carga progresiva, y no hace falta un protocolo.

Cómo lo evalúa el equipo médico

La primera consulta es una evaluación, no un tratamiento. Tiene tres partes:

  1. Historia clínica. Qué tendón, desde cuándo, qué actividad lo dispara, qué cambió en la carga o el calzado antes de que empezara, qué tratamientos ya se hicieron y con qué resultado.
  2. Estudios. Ecografía del tendón, que muestra engrosamiento, roturas parciales, calcificaciones y vasos anormales. Resonancia magnética si existe. Radiografías cuando hay que mirar el hueso vecino.
  3. Examen físico. Palpación del tendón, pruebas de carga que reproducen el dolor, fuerza, movilidad de las articulaciones vecinas y la cadena que explica por qué ese tendón se sobrecarga.

Con eso, el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo, y en ese caso, cuál. Ese paso intermedio es lo que evita que la decisión dependa de una sola persona.

Qué opciones existen

Hay que decirlo completo, no solo la parte que nos toca.

Lo que se hace habitualmente. Reposo relativo, que alivia pero no repara. Antiinflamatorios, poco útiles cuando el proceso ya es crónico. Kinesiología con ejercicios de carga progresiva, que es la base de cualquier tratamiento de tendón y no se puede saltear. Ondas de choque, con resultados variables según el tendón. Infiltraciones con corticoides, que alivian rápido pero debilitan el tendón si se repiten.

Lo que hace la clínica. Cuando el tendón no responde, no hay rotura completa y lo habitual ya no alcanza, el equipo propone un protocolo de medicina regenerativa: procedimientos ambulatorios y mínimamente invasivos, orientados a la inflamación y al entorno del tejido tendinoso, con terapias de soporte que preparan el terreno, como la oxigenoterapia hiperbárica y la sueroterapia. Siempre se acompaña con el plan de carga progresiva, porque el tendón necesita ese estímulo para reorganizarse.

La cirugía. Tiene su lugar en las roturas completas, en las calcificaciones grandes que no ceden y en las tendinopatías que no respondieron a nada. En esos casos se deriva. La discusión no es operar o no operar, sino cuándo, y qué se puede hacer antes.

Qué esperar

Los tendones se reparan despacio, y los resultados dependen de cuál sea, del tiempo que lleva, de la edad, de la carga de trabajo o deporte y de cuánto se cumpla el plan de ejercicios. Por eso la evaluación es el primer paso y no un trámite: es lo que permite decir qué es razonable esperar en cada caso, y cuándo no vale la pena intentarlo.

Si querés que el equipo médico mire tu caso, escribinos por WhatsApp con tu ecografía a mano. La sede está en Nordelta, a veinticinco minutos de Capital.

Preguntas frecuentes

Lo que todos preguntan antes de venir

¿Por qué mi tendinitis no se cura con reposo?

Porque en la tendinopatía crónica ya no hay una inflamación que se apague descansando. El tendón desorganizó sus fibras, tiene zonas degeneradas y vasos que no debería tener. El reposo baja el dolor unos días, pero al retomar la carga el tendón sigue siendo el mismo. Lo que se necesita es un estímulo de carga progresiva y, cuando eso no alcanza, actuar sobre el entorno del tejido.

¿Cuándo hay que operar un tendón?

Cuando hay una rotura completa, sobre todo del Aquiles o del manguito rotador en personas activas, o cuando una tendinopatía muy avanzada no respondió a nada durante mucho tiempo. En esos casos se deriva al cirujano y se dice con claridad. Fuera de ellos, hay margen amplio para trabajar sin operar.

¿Qué estudios tengo que traer a la consulta?

Ecografía del tendón, que muestra engrosamiento, roturas parciales y calcificaciones. Resonancia magnética si te la hicieron. Radiografías en el caso del hombro o si hay calcificaciones. Y la lista de lo que ya probaste: kinesiología, ondas de choque, infiltraciones. Con eso el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo.

¿El tratamiento requiere internación o reposo?

No requiere internación: los protocolos de medicina regenerativa son ambulatorios y mínimamente invasivos, y la persona vuelve a su casa el mismo día. Lo que sí se indica es una pausa breve en la actividad de impacto y un plan de carga progresiva, que el equipo define en cada caso.

¿Sirve si ya me infiltraron con corticoides?

Sí, se evalúa igual. Los corticoides alivian rápido, pero repetidos debilitan el tendón, y por eso conviene no acumularlos. El historial de infiltraciones es un dato útil para la evaluación, no un impedimento.

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