Artrosis de manos

Artrosis de manos: qué hacer cuando los dedos duelen, se deforman y pierden fuerza.

La artrosis de manos es de las más frecuentes y de las que menos se consultan, porque se da por sentado que es cosa de la edad. Acá explicamos qué es la rizartrosis del pulgar y la artrosis de los dedos, cuándo conviene consultar y qué opciones existen.

Consultorio de evaluación de Clínica Feleder en Nordelta

Qué es la artrosis de manos

Las manos tienen decenas de pequeñas articulaciones, y cada una tiene su cartílago. Con los años, la genética, los cambios hormonales y el uso, ese cartílago se gasta, el hueso reacciona formando salientes y las articulaciones se engrosan, se ponen rígidas y duelen. Hay dos patrones que se ven todo el tiempo, y a veces juntos:

  • Rizartrosis. El desgaste de la articulación de la base del pulgar, donde se une con la muñeca. Duele al pinzar, abrir un frasco, girar una llave, escribir o usar el teléfono. Se pierde fuerza de pinza y, con el tiempo, la base del pulgar se deforma hacia afuera.
  • Artrosis nodal. El desgaste de las articulaciones de los dedos, con nódulos duros cerca de la uña o en la articulación media. Los dedos se engrosan, se desvían un poco y duelen en brotes, sobre todo cuando un nódulo está en formación.

Es mucho más frecuente en mujeres a partir de la menopausia, tiene un componente genético fuerte y aparece antes en quienes hacen trabajo manual repetitivo.

Los síntomas más frecuentes:

  • Dolor en la base del pulgar al hacer fuerza de pinza.
  • Dedos que amanecen rígidos y aflojan en unos minutos.
  • Brotes en los que una articulación se pone roja, caliente e hinchada durante semanas.
  • Pérdida de fuerza para abrir frascos, escurrir un trapo, sostener una sartén.
  • Nódulos que crecen despacio y cambian la forma de los dedos.

Cuándo conviene consultar

Conviene consultar cuando el dolor te impide tareas cotidianas, cuando los brotes inflamatorios se repiten y duran cada vez más, cuando perdés fuerza o cuando el pulgar duele cada vez que lo usás y empezaste a evitar cosas.

También conviene consultar si ya hiciste tratamiento con analgésicos, férulas o infiltraciones y el alivio no se sostuvo. Ese es exactamente el punto donde tiene sentido evaluar otra cosa.

Y hay situaciones en las que la evaluación sirve para decir que no. Si el patrón de dolor y el laboratorio sugieren una artritis reumatoidea u otra enfermedad autoinmune, el lugar correcto es reumatología y se deriva. Si la rizartrosis está muy avanzada, con la articulación destruida e inestable, la cirugía es lo indicado. Y si hay nódulos pero no duelen ni limitan, no hay nada que tratar: se controla.

Cómo lo evalúa el equipo médico

La primera consulta es una evaluación, no un tratamiento. Tiene tres partes:

  1. Historia clínica. Qué articulaciones duelen, desde cuándo, si hay brotes, si hay antecedentes en la familia, qué trabajo hacés con las manos, si duelen otras articulaciones del cuerpo.
  2. Estudios. Radiografías de las dos manos, que muestran el espacio articular, los salientes de hueso y si la base del pulgar está desplazada. Laboratorio, para descartar una artritis. Ecografía si existe, que muestra inflamación activa.
  3. Examen físico. Deformidades, fuerza de pinza y de puño, movilidad de cada articulación e inflamación activa en el momento de la consulta.

Con eso, el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo, y en ese caso, cuál. Ese paso intermedio es lo que evita que la decisión dependa de una sola persona.

Qué opciones existen

Hay que decirlo completo, no solo la parte que nos toca.

Lo que se hace habitualmente. Analgésicos y antiinflamatorios, en gel o por boca, que alivian los brotes. Férulas para el pulgar, que descansan la articulación y son más útiles de lo que parecen. Terapia de mano para mantener movilidad y fuerza, y adaptar herramientas de la cocina y el trabajo. Calor local. Infiltraciones con corticoides en la base del pulgar, que desinflaman por un tiempo variable.

Lo que hace la clínica. Cuando esas opciones ya no alcanzan y no es momento de una cirugía, el equipo propone un protocolo de medicina regenerativa: procedimientos ambulatorios y mínimamente invasivos, orientados a la inflamación y al entorno del tejido articular, con terapias de soporte que preparan el terreno, como la oxigenoterapia hiperbárica y la sueroterapia. Tiene más sentido en la rizartrosis dolorosa y en los brotes que no ceden. El protocolo se diseña para cada caso y se sigue con controles programados.

La cirugía. En la rizartrosis avanzada hay varias técnicas que reconstruyen o fijan la base del pulgar, con buenos resultados cuando están bien indicadas. En los dedos, la fijación de una articulación deformada y dolorosa. La discusión no es «cirugía sí o cirugía no», sino cuándo, y qué se puede hacer antes.

Qué esperar

Los resultados dependen del grado de desgaste, de si el cuadro está en fase inflamatoria o estable, de la edad y del uso que tengan las manos en el trabajo y la casa. Por eso la evaluación es el primer paso y no un trámite: es lo que permite decir qué es razonable esperar en cada caso, y cuándo no vale la pena intentarlo.

Si querés que el equipo médico mire tu caso, escribinos por WhatsApp con tus radiografías a mano. La sede está en Nordelta, a veinticinco minutos de Capital.

Preguntas frecuentes

Lo que todos preguntan antes de venir

¿La artrosis de manos se cura?

No. Los nódulos que ya se formaron no desaparecen y el cartílago perdido no vuelve. Lo que sí se puede es actuar sobre el dolor, sobre los brotes inflamatorios y sobre la función, que es lo que importa en el día a día: abrir un frasco, escribir, cocinar. El objetivo realista es manos que duelan menos y sirvan más, no manos de veinte años.

¿Cuándo hay que operarse?

En la rizartrosis muy avanzada, cuando la base del pulgar está destruida, inestable, y el dolor impide pinzar aunque se haya probado todo lo conservador. En los dedos, cuando una deformidad es muy dolorosa y limita. En esos casos se deriva al cirujano de mano y se dice con claridad. Antes de eso, hay margen para trabajar sin operar.

¿Qué estudios tengo que traer a la consulta?

Radiografías de las dos manos, que muestran el espacio articular, los salientes de hueso y la posición del pulgar. Un laboratorio si te lo hicieron, porque ayuda a diferenciar la artrosis de una artritis. Ecografía si la tenés. Y la lista de tratamientos que ya probaste. Con eso el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo.

¿El tratamiento requiere internación?

No. Los protocolos de medicina regenerativa que utiliza la clínica son ambulatorios y mínimamente invasivos. Las sesiones se programan en la sede de Nordelta y la persona vuelve a su casa el mismo día, usando las manos con normalidad.

¿Es artrosis o es artritis?

Son cosas distintas. La artritis reumatoidea es una enfermedad autoinmune: afecta sobre todo los nudillos y las muñecas, de los dos lados, con rigidez matinal prolongada e inflamación que se ve en el laboratorio. La artrosis afecta las articulaciones de los dedos cercanas a la uña y la base del pulgar, y el laboratorio es normal. Si en la evaluación se sospecha artritis, se deriva a reumatología.

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