Qué es la ciática
El nervio ciático es el más largo del cuerpo: nace de varias raíces en la columna lumbar y sacra, atraviesa el glúteo y baja por la parte de atrás del muslo hasta el pie. Cuando una de esas raíces está comprimida o inflamada, el dolor sigue el recorrido del nervio. Por eso se siente en el glúteo, en la parte posterior de la pierna, en la pantorrilla o en el pie, aunque el problema esté en la columna.
La causa más frecuente es una hernia de disco lumbar que presiona la raíz. Otras causas son el estrechamiento del canal por donde pasan las raíces, el desgaste de las pequeñas articulaciones de la columna, el desplazamiento de una vértebra sobre otra o, con menos frecuencia, un músculo del glúteo que comprime el nervio en su trayecto.
Los síntomas más frecuentes:
- Dolor que baja desde la zona lumbar o el glúteo por la parte de atrás de la pierna, en general de un solo lado.
- Hormigueo, ardor o adormecimiento en la pierna o el pie.
- Dolor que empeora al estar sentado, al toser, al estornudar o al levantarse.
- Sensación de que la pierna pesa o de que falla al caminar.
En un episodio típico el dolor de la pierna es peor que el de la espalda, y eso es justamente lo que lo distingue de una lumbalgia común.
Cuándo conviene consultar
Conviene consultar cuando el dolor lleva semanas y no afloja, cuando no podés estar sentado, manejar o dormir de corrido, o cuando el hormigueo dejó de ir y venir y se volvió constante.
También conviene consultar si ya pasaste por medicación, kinesiología y quizá un bloqueo, y el cuadro mejoró un tiempo y volvió. Cuando la ciática se repite, el problema de fondo sigue ahí.
Y hay situaciones en las que la evaluación sirve para decir que no. Si hay pérdida de fuerza que avanza, el pie se cae al caminar, aparecen problemas para controlar la vejiga o el intestino, o hay adormecimiento en la zona genital, eso es una urgencia quirúrgica y la clínica lo deriva de inmediato. Y si es el primer episodio y tiene pocas semanas, lo razonable es el tratamiento habitual y tiempo: la mayoría mejora sin necesidad de un protocolo.
Cómo lo evalúa el equipo médico
La primera consulta es una evaluación, no un tratamiento. Tiene tres partes:
- Historia clínica. Por dónde baja el dolor, desde cuándo, qué lo dispara, si hay hormigueo o debilidad, qué tratamientos ya se hicieron y con qué resultado.
- Estudios. Resonancia magnética de columna lumbar, que muestra el disco, la raíz y el canal. Electromiograma si existe, que muestra si la raíz está afectada y cuánto. Radiografías de pie, que muestran la alineación de la columna.
- Examen físico. Maniobras que elongan el nervio y reproducen el dolor, fuerza de la pierna y el pie, reflejos, sensibilidad, marcha en puntas y en talones.
Con eso, el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo y, en ese caso, cuál. Ese paso intermedio es lo que evita que la decisión dependa de una sola persona.
Qué opciones existen
Hay que decirlo completo, no solo la parte que nos toca.
Lo que se hace habitualmente. Analgésicos y antiinflamatorios en la fase aguda, medicación específica para el dolor de origen nervioso, y kinesiología para descomprimir la raíz y fortalecer la musculatura que sostiene la columna, útil en cualquier etapa. Bloqueos epidurales con corticoides, que desinflaman la raíz por un tiempo variable y muchas veces se repiten.
Lo que hace la clínica. Cuando la ciática persiste, no hay indicación quirúrgica y lo habitual ya no alcanza, el equipo propone un protocolo de medicina regenerativa: procedimientos ambulatorios y mínimamente invasivos, orientados a la inflamación y al entorno del tejido de la raíz y del disco que la comprime, con terapias de soporte que preparan el terreno, como la oxigenoterapia hiperbárica y la sueroterapia. El protocolo se diseña para cada caso y se sigue con controles programados.
La cirugía. La descompresión de la raíz o la discectomía tienen indicación clara cuando hay déficit neurológico o dolor intratable. En esos casos se deriva. La discusión no es «cirugía sí o cirugía no», sino cuándo, y qué se puede hacer antes de llegar ahí.
Qué esperar
Los resultados dependen de la causa de la compresión, del tiempo que lleva el nervio irritado, de la edad y de cuánto se acompañe el protocolo con el trabajo muscular y postural. Por eso la evaluación es el primer paso y no un trámite: es lo que permite decir qué es razonable esperar en cada caso, y cuándo no vale la pena intentarlo.
Si querés que el equipo médico mire tu caso, escribinos por WhatsApp con tus estudios a mano. La sede está en Nordelta, a veinticinco minutos de Capital.