Qué es una lesión meniscal
Los meniscos son dos almohadillas de fibrocartílago en forma de media luna, una interna y una externa, que se apoyan sobre la tibia y reparten la carga que baja del fémur. Sin ellos, el peso se concentra en una zona chica del cartílago y el desgaste se acelera. Se rompen de dos maneras muy distintas, y esa diferencia decide casi todo lo que viene después:
- Rotura traumática. Un giro con el pie fijo, una caída, una entrada en el fútbol. Frecuente en jóvenes y deportistas. La rodilla se hincha en horas y a veces se traba.
- Rotura degenerativa. El menisco se deshilacha con los años, sin un golpe claro. Frecuente después de los cuarenta. Aparece en la resonancia junto con desgaste del cartílago y es, en realidad, parte de una artrosis temprana.
Los síntomas más frecuentes:
- Dolor en el costado de la rodilla, sobre la línea de la articulación, al girar o agacharse.
- Hinchazón después de la actividad.
- Chasquido o sensación de que algo se mueve adentro.
- Bloqueo: la rodilla no termina de estirarse.
- Sensación de que la rodilla falla.
Cuándo conviene consultar
Conviene consultar cuando la rodilla se hincha una y otra vez, cuando el dolor en el costado lleva semanas, o cuando ya te dijeron que tenés el menisco roto, te ofrecieron una artroscopía y querés una segunda mirada antes de decidir.
Vale especialmente si tenés más de cuarenta años y la resonancia describe una rotura degenerativa. En ese grupo, operar no siempre da mejor resultado que no operar, y la decisión merece una evaluación completa de la rodilla, no solo del menisco.
Y hay situaciones en las que la evaluación sirve para decir que no. Si la rodilla está trabada y no se estira, si hay un fragmento desplazado que bloquea el movimiento, o si es una rotura traumática reciente en una persona joven que se puede suturar, la artroscopía es la opción correcta y se deriva. Y si la rotura apareció en una resonancia pero la rodilla no duele ni se hincha, no hay nada que tratar: se controla.
Cómo lo evalúa el equipo médico
La primera consulta es una evaluación, no un tratamiento. Tiene tres partes:
- Historia clínica. Cómo empezó, con un golpe o de a poco, si hubo bloqueos o hinchazón, qué actividad lo dispara, qué tratamientos ya se hicieron y con qué resultado.
- Estudios. Resonancia magnética, que muestra el tipo de rotura, su ubicación, el estado del cartílago y si hay edema en el hueso. Radiografías de pie, que muestran el eje de la pierna y el espacio articular.
- Examen físico. Dolor en la línea articular, maniobras que reproducen el chasquido, derrame, movilidad completa y estabilidad de los ligamentos.
Con eso, el comité médico define si el caso es candidato a un protocolo, y en ese caso, cuál. Ese paso intermedio es lo que evita que la decisión dependa de una sola persona.
Qué opciones existen
Hay que decirlo completo, no solo la parte que nos toca.
Lo que se hace habitualmente. Reposo relativo, hielo y antiinflamatorios en la fase de hinchazón. Kinesiología para fortalecer el cuádriceps y estabilizar la rodilla, que es útil en cualquier etapa. Infiltración con corticoides si la inflamación es importante. Muchas roturas degenerativas se manejan así y no necesitan nada más.
Lo que hace la clínica. Cuando hay una rotura degenerativa que sigue doliendo, o una rodilla que después de una artroscopía no terminó de mejorar, el equipo propone un protocolo de medicina regenerativa: procedimientos ambulatorios y mínimamente invasivos, orientados a la inflamación y al entorno del tejido meniscal y articular, con terapias de soporte que preparan el terreno, como la oxigenoterapia hiperbárica y la sueroterapia. El protocolo se diseña para cada caso y se sigue con controles programados.
La cirugía. La artroscopía permite suturar el menisco cuando la rotura es reparable, o resecar el fragmento roto cuando bloquea la rodilla. Bien indicada, resuelve el problema. En rodillas ya desgastadas, en cambio, resecar parte del menisco no siempre alivia el dolor y deja la articulación con menos amortiguación. Por eso importa tanto la evaluación previa.
Qué esperar
Los resultados dependen del tipo de rotura, del estado del cartílago, de la edad, del peso y de la actividad que se quiera retomar. Por eso la evaluación es el primer paso y no un trámite: es lo que permite decir qué es razonable esperar en cada caso, y cuándo la artroscopía es la mejor opción.
Si querés que el equipo médico mire tu caso, escribinos por WhatsApp con tu resonancia a mano. La sede está en Nordelta, a veinticinco minutos de Capital.