Qué es la terapia celular autóloga
Autóloga quiere decir del propio paciente. No hay donantes ni material externo: las células que se aplican son las mismas que la persona tenía en su médula ósea, aisladas y concentradas en el laboratorio de la clínica. Por eso no existe riesgo de rechazo inmune.
Las células madre mesenquimales tienen dos capacidades que las vuelven únicas. Pueden autorrenovarse, dividiéndose sin perder su estado indiferenciado, y pueden diferenciarse en distintos tipos de tejido, como hueso, cartílago, músculo o tejido adiposo. Pero su función más importante en un tratamiento es otra: actúan como señalizadores biológicos. Migran hacia las zonas de daño siguiendo las señales inflamatorias, y allí liberan factores tróficos y citoquinas que modulan la inflamación y estimulan a las células del propio tejido.
Todos tenemos estas células, y la cantidad y la calidad disminuyen con la edad. El tratamiento consiste en aislarlas, concentrarlas y devolverlas al organismo en mayor número.
En Clínica Feleder se obtienen exclusivamente de médula ósea de cresta ilíaca, mediante una aspiración ambulatoria con anestesia local. El procesamiento se hace en un laboratorio propio, con normas GLP, y cada población celular se verifica por citometría de flujo e inmunofluorescencia antes de aplicarse: pureza, identidad y viabilidad superior al 95 %. Las células no salen de la clínica.
Para qué se usa en la clínica
La terapia celular se evalúa caso por caso en cuadros musculoesqueléticos: artrosis de rodilla, cadera, hombro y manos, hernias discales y dolor de columna, dolores crónicos en rodillas, caderas, hombros, tobillos y columna, y como alternativa a evaluar antes de una cirugía de reemplazo articular. También en lesiones deportivas: ligamentos, esguinces, desgarros musculares, fracturas y tendinopatías.
Forma parte, además, del Programa de Renovación Celular y Longevidad Avanzada, donde se indica tras el diagnóstico de precisión y el acondicionamiento del terreno biológico.
En todos los casos el punto de partida es el mismo: una evaluación médica con historia clínica, estudios previos y examen físico, a partir de la cual el comité médico define si el caso es candidato. No todos lo son, y eso también se informa con claridad.
Cómo es el protocolo
El protocolo tiene tres etapas, y ninguna se saltea.
- Preacondicionamiento. Antes de tocar una sola célula, se prepara el terreno: cinco sesiones de sueroterapia endovenosa y cinco de cámara hiperbárica. El objetivo es bajar la inflamación de bajo grado, mejorar la oxigenación de los tejidos y corregir déficits, para que las células lleguen a un entorno que las favorezca y no a uno que las apague.
- Obtención, procesamiento y aplicación. Se realiza la aspiración de médula ósea de cresta ilíaca bajo anestesia local, en forma ambulatoria. La muestra pasa al laboratorio de la clínica, donde se aíslan y concentran las células madre mesenquimales y se verifican los controles de calidad. Alrededor de treinta días después de la aspiración se realiza la aplicación endovenosa, según el protocolo definido por el comité médico para cada caso.
- Criopreservación y refuerzos. Las células que no se aplican se conservan a −196 °C en el banco celular de la clínica. Eso permite dos aplicaciones de refuerzo sin necesidad de una nueva aspiración, que se programan en los controles según la evolución.
Todo el protocolo es ambulatorio. La persona vuelve a su casa el mismo día de la aspiración y el mismo día de cada aplicación.
Cuándo está indicada y cuándo no
Está indicada cuando hay un cuadro musculoesquelético con tejido que no termina de repararse, el tratamiento habitual ya no alcanza y no hay una indicación quirúrgica clara. Y siempre después de la evaluación y la definición del comité médico.
No está indicada cuando la articulación está destruida y la prótesis es la mejor opción, cuando hay una rotura completa que necesita cirugía, o cuando existen situaciones clínicas que la contraindican, como infecciones activas o ciertas enfermedades en curso, que la evaluación y el laboratorio previo descartan. Tampoco tiene sentido cuando la expectativa es una articulación nueva: la terapia acompaña la reparación, no borra el desgaste.
Lo que no hacemos es indicarla a demanda ni saltear el preacondicionamiento. El orden del protocolo es parte del tratamiento.
Con qué se combina
Con la sueroterapia y la oxigenoterapia hiperbárica, que constituyen la etapa de preacondicionamiento y pueden acompañar la recuperación. Con la criopreservación, que convierte una sola aspiración en un plan de varios años. Con la suplementación personalizada, la kinesiología y el trabajo muscular, sin los cuales ningún tratamiento articular se sostiene. Y, en los casos en que el comité lo define, con la línea acelular de la plataforma, los exosomas y vesículas extracelulares.
Si querés saber si en tu caso tiene sentido, escribinos por WhatsApp y coordinamos una evaluación con el equipo médico.