Qué es la criopreservación
Criopreservar es conservar células vivas a temperaturas tan bajas que su actividad biológica se detiene por completo. Las células se mezclan con una solución protectora que evita que se formen cristales de hielo en su interior, se enfrían de manera controlada y se almacenan en nitrógeno líquido, a −196 °C. En esas condiciones no envejecen ni se deterioran: quedan en pausa hasta que se necesitan.
Un banco celular autólogo es el lugar donde se guardan esas células, y la palabra autólogo es la clave: son las células de cada persona, conservadas para esa persona. No hay donantes ni intercambio. Cada muestra está identificada y es trazable desde la aspiración hasta la aplicación.
En Clínica Feleder el banco está dentro del laboratorio propio, con normas GLP. Eso significa que las células no salen del edificio en ninguna etapa: se aíslan, se expanden, se controlan, se conservan y se descongelan en el mismo lugar, bajo el mismo equipo. Es lo que hace posible el banco, y es también lo que hace que el protocolo completo sea de la clínica y no de un tercero.
Para qué se usa en la clínica
El banco celular tiene dos usos dentro de la plataforma de la clínica.
- Refuerzos sin nueva aspiración. En el protocolo de terapia celular autóloga, no todas las células que se aíslan se aplican en el momento. Una parte se criopreserva, y eso permite dos aplicaciones de refuerzo sin repetir la aspiración de médula ósea. Para la persona, la diferencia es concreta: una sola punción para un plan que se extiende en el tiempo.
- Conservar el potencial regenerativo. La cantidad y la calidad de las células madre disminuyen con la edad. Conservar precursores hoy es una forma de tener disponibles, más adelante, células mejores que las que el cuerpo va a producir entonces. Por eso el banco celular forma parte del Programa de Renovación Celular y Longevidad Avanzada.
En los dos casos, la indicación es médica y se define en la evaluación. La criopreservación no se ofrece como un servicio suelto: es la tercera etapa de un protocolo, y solo tiene sentido si el caso es candidato a las dos anteriores.
Cómo es el proceso
El proceso empieza con la misma aspiración de médula ósea de cresta ilíaca del protocolo celular, ambulatoria y con anestesia local. La muestra pasa al laboratorio, donde se aíslan y concentran las células madre mesenquimales y se verifican pureza, identidad y viabilidad.
De esa población, una parte se prepara para la aplicación y otra se criopreserva: se mezcla con la solución protectora, se enfría de manera controlada y se almacena en nitrógeno líquido, identificada y registrada. Ahí queda, sin cambios, hasta que el comité médico indica un refuerzo.
Cuando llega ese momento, la muestra se descongela en el laboratorio, se vuelve a controlar y, si cumple los criterios de calidad, se aplica por vía endovenosa en forma ambulatoria. Sin punción, sin anestesia, sin internación. La persona vuelve a su casa el mismo día.
Cuándo está indicada y cuándo no
Está indicada como parte del protocolo de terapia celular autóloga, para todas las personas que lo realizan, y dentro del Programa de Renovación Celular y Longevidad Avanzada, cuando el comité médico lo define tras la evaluación.
No está indicada como un servicio independiente para quien no es candidato a la terapia celular, ni como una garantía para el futuro: conservar células no promete un resultado, y ningún tratamiento regenerativo puede prometerlo. Tampoco tiene sentido cuando existen situaciones clínicas que contraindican la aspiración o la terapia celular, que la evaluación y el laboratorio previo descartan.
Lo que no hacemos es vender la idea de un seguro biológico. El banco es una herramienta que hace más eficiente y menos invasivo un protocolo médico, y ese es su valor.
Con qué se combina
Con la terapia celular autóloga, de la que es la tercera etapa. Con las terapias de soporte, la sueroterapia y la oxigenoterapia hiperbárica, que el comité médico puede indicar para preparar el terreno antes de un refuerzo, igual que antes de la primera aplicación. Con los controles programados, que son los que definen cuándo un refuerzo tiene sentido y cuándo no. Y con el diagnóstico de precisión del Programa de Longevidad, que permite decidir con datos y no con calendario.
Si querés saber si en tu caso tiene sentido, escribinos por WhatsApp y coordinamos una evaluación con el equipo médico.